Una mujer de Nueva York, libre del VIH catorce meses después de un trasplante de células madre

La profesora Yvonne Bryson (arriba en el centro), en la CROI 2022.

La profesora Yvonne Bryson, de la Universidad de California en Los Ángeles (EE UU), describió este nuevo caso en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2022).

La mujer recibió el diagnóstico del VIH en 2013 y, posteriormente, también fue diagnosticada de leucemia mieloide aguda en 2017, motivo este último por el que necesitaba un trasplante de células madre. La mujer se inscribió en un estudio diseñado para utilizar sangre de cordón umbilical previamente analizada para comprobar que presentara la doble mutación CCR5-delta-32. Esta rara mutación hace que las células CD4 carezcan de los correceptores CCR5, que son utilizados por la mayoría de los tipos de VIH para infectar las células-T. Con anterioridad, ya se habían empleado células con esta mutación para reconstruir un sistema inmunitario resistente al VIH en personas seropositivas que necesitaban trasplantes de células madre por algún motivo de salud. La mujer era de raza mestiza, lo que hacía que fueran escasas sus posibilidades de encontrar un donante adulto que fuera, a la vez, compatible genéticamente y portador de la doble mutación, sobre todo teniendo en cuenta que las personas de color se encuentran infrarrepresentadas entre las personas donantes de médula ósea en EE UU.

El equipo médico llevó a cabo un nuevo procedimiento conocido como ‘trasplante de haplo-cordón’, en el que se combinaron células de sangre de cordón umbilical (con la mutación CCR5-delta-32) junto con células madre sin la mutación procedentes de un pariente adulto parcialmente compatible. La sangre del cordón umbilical no precisa que exista una compatibilidad genética tan estrecha, pero el volumen de células almacenadas es demasiado pequeño para un trasplante en personas adultas, además de que las células del cordón umbilical tardan más tiempo en establecerse en el organismo tras el trasplante. Las células del donante adulto permitieron disponer de un volumen suficiente y se favoreció un injerto más rápido, reforzando así el sistema inmunitario y dando más tiempo a las células del cordón umbilical para establecerse. La mujer recibió un tratamiento intensivo de quimioterapia y radioterapia de cuerpo completo antes de someterse al trasplante de células madre.

El trasplante tuvo éxito y la mujer siguió tomando terapia antirretroviral durante tres años antes de que se decidiera realizar una interrupción del tratamiento estrechamente controlada. Catorce meses más tarde (cuatro años y medio después del trasplante de células madre), la mujer sigue sin experimentar un rebote vírico, es seronegativa en la prueba de anticuerpos del VIH y su leucemia sigue en remisión.

Aunque es demasiado pronto para afirmar con certeza que la mujer está curada del VIH, los expertos tienen la esperanza de que la “paciente de Nueva York” se una al «paciente de Berlín» y el «paciente de Londres” como la tercera persona libre de esta infección de forma prolongada tras un trasplante de células madre. Sin embargo, los expertos advierten de que se trata de un procedimiento arriesgado que no es aplicable a la mayoría de las personas que viven con el virus.

Fuente en español: gTt-VIH

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