Una mujer argentina se ha convertido en la segunda persona documentada cuyo sistema inmunitario pudo haberla curado del VIH.

Los investigadores no pudieron encontrar ningún rastro del virus en el cuerpo de la ‘paciente Esperanza’, llamada así en honor a su ciudad. Esta madre de 30 años fue diagnosticada en el 2013.

Por Benjamin Ryan- NBC News

Los investigadores han bautizado a esta madre de 30 años, a la que se le diagnosticó VIH por primera vez en 2013, como ‘paciente Esperanza’, en honor a la ciudad argentina en la que vive. 

“Disfruto de estar sana”, dijo la mujer a NBC News en español en un correo electrónico. Ella habló en condición de anonimato debido al estigma asociado con el virus. “Tengo una familia sana. No tengo que medicarme y vivo como si no hubiera pasado nada. Esto ya es un privilegio”, precisó.

Una enfermera analiza una muestra de sangre durante una prueba gratuita del VIH.
Una enfermera analiza una muestra de sangre durante una prueba gratuita del VIH. Athit Perawongmetha / Reuters

Los coautores del estudio, que se publicó el lunes en la revista Annals of Internal Medicine, afirmaron que creen que sus hallazgos aportarán esperanza a los 38 millones de personas que se calcula que viven con el virus en todo el mundo y al campo de la investigación sobre la cura del VIH, que está en constante expansión.

El caso sirve como una de las dos pruebas de concepto de que la llamada cura esterilizante del virus es aparentemente posible a través de la inmunidad natural.

“Esto es realmente el milagro del sistema inmunológico humano”, dijo el doctor Xu Yu, un inmunólogo viral del Instituto Ragon en Boston, que en colaboración con la doctora Natalia Laufer, una médica científica en el Instituto INBIRS en Buenos Aires, dirigió la búsqueda exhaustiva de cualquier rastro de VIH viable en el cuerpo de la mujer.

“Ahora tenemos que averiguar los mecanismos”, dijo el doctor Steven Deeks, un destacado investigador de la cura del VIH en la Universidad de California, San Francisco, que no participó en el estudio. “¿Cómo ocurre esto? ¿Y cómo podemos recapitularlo terapéuticamente en todo el mundo?”, agregó.

Los científicos están llevando a cabo la dura tarea de curar el VIH en múltiples frentes, incluyendo la terapia génica; las estrategias de «patear y matar» para expulsar el virus de su llamado reservorio o los métodos de «bloqueo» para mantenerlo atrapado en las células; y las vacunas terapéuticas que mejorarían la respuesta inmune del cuerpo al virus.

Hasta la fecha, los investigadores han conseguido curar terapéuticamente a otras dos personas, en ambos casos mediante complejos y peligrosos trasplantes de células madre.

El VIH ha demostrado ser extraordinariamente difícil de erradicar del organismo porque infecta ciertas células inmunitarias de larga vida, conocidas colectivamente como reservorio viral, que pueden pasar largos períodos en estado de reposo. Esto mantiene el ADN viral, conocido como provirus, codificado en esas células fuera del radar del tratamiento antirretroviral estándar, que sólo puede atacar el virus en las células infectadas cuando están produciendo activamente nuevas copias del VIH.

Yu también fue el autor principal de un trabajo publicado en Nature en agosto de 2020 que analizó a 64 personas que, como la mujer argentina, son los llamados controladores élite del VIH. Éstas se encuentran entre las aproximadamente 1 de cada 200 personas con VIH cuyo propio sistema inmunológico es capaz de suprimir de alguna manera la replicación del virus a niveles muy bajos sin antirretrovirales.

Los autores del estudio descubrieron que el sistema inmunitario de estas personas parecía haber destruido preferentemente las células que albergaban el VIH capaces de producir nuevas copias viables del virus. Sólo quedaban células infectadas en las que el código genético viral estaba empalmado en una especie de zona genética muerta: regiones del ADN celular que estaban demasiado alejadas de las palancas que impulsan la replicación viral.

Un miembro de ese grupo, Loreen Willenberg, una californiana de 67 años a la que se le diagnosticó el VIH en 1992, destacó por tener un sistema inmunitario que aparentemente había vencido al virus por completo. Incluso después de secuenciar miles de millones de sus células, los científicos no pudieron encontrar ninguna secuencia viral intacta.

El caso de Willenberg de una aparente cura natural del VIH es bastante similar al de la ‘paciente Esperanza’, según Yu. El virólogo asegura que cada una de estas mujeres puede haber generado una respuesta de células T asesinas particularmente potente contra el virus, una presión inmunológica total que los investigadores podrían recapitular algún día terapéuticamente. 

Rowena Johnston, directora de investigación de la Fundación para la Investigación del Sida (amfAR, en inglés), afirma que los casos de las dos mujeres la han inspirado: “Estoy muy interesada en aprender más sobre este fenómeno aparentemente nuevo de control de élite extraordinario” del VIH. “Realmente hay mucho que saber”.

Después de que la ‘paciente Esperanza’ comenzara a asociarse con el equipo de Yu en 2019, los científicos buscaron con ahínco cualquier VIH viable en 1,200 millones de sus células sanguíneas. También buscaron 500 millones de células de tejido de la placenta después de que la mujer diera a luz a un bebé VIH negativo en marzo de 2020.

Utilizando técnicas de secuenciación genética altamente sofisticadas y sensibles que sólo han estado disponibles recientemente, Yu y su equipo volvieron a no encontrar secuencias virales intactas en el controlador de élite que estaban estudiando.

“El estudio marca la pauta al demostrar que la ‘paciente Esperanza’ no tiene ADN proviral competente para la replicación dentro de sus células”, dijo Carl Dieffenbach, director de la División de Sida del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, una división de los Institutos Nacionales de Salud, que financió el estudio junto con la Fundación Bill y Melinda Gates. “Cuantos más de estos casos descubramos y trabajemos, más completa será nuestra comprensión de cómo es un paciente curado”, añadió.

Por lo general, se considera que un individuo diagnosticado de VIH está funcionalmente curado del virus si conserva en sus células el ADN viral que podría dar lugar a nuevas copias viables del virus, pero que, no obstante, mantiene suprimido indefinidamente sin tratamiento antirretroviral.

Este escenario también se denomina a veces control del VIH después del tratamiento, o remisión viral. Hay varios casos documentados de personas que han dejado el tratamiento antirretroviral, en particular si iniciaron dicha terapia muy poco tiempo después de contraer el virus, que no han visto repuntar su carga viral durante años.

En una cura esterilizante, no habría VIH viable en ninguna parte del cuerpo.

“Nunca vamos a estar 100% seguros de que no hay absolutamente ningún virus intacto, ningún virus funcional en ninguna parte de su cuerpo”, dijo Yu sobre la ‘paciente Esperanza’. “Llevar lo que aprendemos de estas personas a una población de pacientes más amplia es nuestro objetivo final”.

También inspiran el campo de la investigación sobre la cura del VIH los casos de dos hombres en los que los investigadores consiguieron provocar curas esterilizantes: el estadounidense Timothy Ray Brown y el londinense Adam Castillejo.

Estos hombres recibieron trasplantes de células madre para tratar la leucemia mieloide aguda y el linfoma de Hodgkin, respectivamente, de donantes con una rara anomalía genética que hacía que sus células inmunitarias fueran resistentes al VIH.

Ravindra K. Gupta, de la Universidad de Cambridge, que es el autor principal del estudio del caso de Castillejo, dijo que al haber transcurrido más de cuatro años desde el tratamiento con células madre de Castillejo sin señales de que el virus haya resurgido, el médico estaba ahora preparado para afirmar por primera vez que el británico estaba casi definitivamente -en lugar de probablemente- curado del VIH.

En 2019, Björn Jensen, del Hospital Universitario de Düsseldorf, presentó el caso de un tercer hombre, conocido como el paciente de Düsseldorf, que el médico alemán y sus colegas atestiguaron que probablemente también se había curado con este método. Jensen declaró a NBC News que este hombre aún no ha experimentado un rebote viral tres años después de que se le retirara el tratamiento antirretroviral.

Aunque estos tres casos han suscitado una gran expectación, el tratamiento que recibieron los hombres es demasiado tóxico para intentarlo como cura del VIH en cualquier persona que no se enfrente también a un cáncer tratable con un trasplante de células madre. Desde que el caso de Brown se publicó por primera vez en la revista New England Journal of Medicine en 2009, los científicos han fracasado varias veces en su intento de curar el VIH en individuos por medios similares.

Brown murió en Palm Springs, California, en septiembre de 2020 tras la reaparición de su leucemia. Tenía 54 años. Pasó el último capítulo de su vida defendiendo con entusiasmo el campo de la investigación que su propio caso histórico había catalizado en gran medida.

Según Mitchell Warren, director ejecutivo de la organización sin ánimo de lucro dedicada al VIH, AVAC, la inversión pública y sin ánimo de lucro en la investigación de la cura del VIH alcanzará unos 335 millones de dólares en todo el mundo en 2020, frente a los 88 millones de 2012. La mayor parte proviene de los Institutos Nacionales de Salud.

Empresas farmacéuticas como Gilead Sciences y ViiV Healthcare también están invirtiendo en la búsqueda de una cura para un virus que en las últimas cuatro décadas ha matado a unos 36 millones de personas en todo el mundo.

Fuente en español: Telemundo

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