Situación epidemiológica del VIH en la CABA – mayo 2021

Una vez más, desde la Coordinación Salud Sexual, VIH e ITS (CoSSVIHITS), presen-
tamos la información actualizada sobre la situación epidemiológica del VIH y otras

ITS en la ciudad de Buenos Aires y la respuesta brindada por nuestro sistema de
salud. En este momento tan particular, queremos destacar la continuidad de la tarea
de registro y publicación de estos datos y reconocer a quienes la hicieron posible.

En efecto, este boletín aparece mientras el sistema sanitario se encuentra aboca-
do a enfrentar la pandemia de COVID-19, un fenómeno de alcance mundial que

representa un enorme desafío para los equipos de salud, que nos exige esfuerzo
y creatividad.
Hemos debido responder al COVID-19 desde un sistema habituado a proyectar sus

acciones en base a eventos previos: la asignación de recursos económicos, la for-
mación profesional, las estrategias asistenciales y de cuidado siempre estuvieron

determinadas por la experiencia transitada anteriormente. Y esto no había sucedido
nunca. Una pandemia no aparecía en los cálculos y planificaciones tradicionales.
Nadie estaba preparado para un evento como este, que obligó y obliga a repensar
el propio sistema.
En este marco, la experiencia puso en evidencia que la calidad de la respuesta ha
variado de acuerdo a la capacidad instalada en cada lugar, ya sea que esta se mida
en camas de terapia, respiradores, test diagnósticos y vacunas, como en relación
con la capacidad de los trabajadores y trabajadoras de la salud, los equipos que
integran, sus conocimientos y trayectorias, su organización y compromiso.

Para la Coordinación Salud Sexual, VIH e ITS, la pandemia significó también la opor-
tunidad de poner a disposición su vasta experiencia en materia de testeos rápidos

—fundamentales para el diagnóstico y vigilancia epidemiológica del COVID-19—,
tanto desde el punto de vista bioquímico como de la organización de dispositivos,

capacitación de personal, registro de las prácticas y gestión de insumos. Así, par-
ticipamos activamente en la implementación del testeo del personal de salud del

primer nivel de atención y de los dispositivos territoriales que el sistema dispuso
para el testeo de la población general.
Además, como otros profesionales del sistema, varios integrantes del equipo se
sumaron a los dispositivos de triage y asesoramiento telefónico organizados desde
el Ministerio, sobre todo al comienzo de la pandemia.

COORDINACIÓN SALUD SEXUAL, VIH E ITS 6 MINISTERIO DE SALUD / GCBA

Sin embargo, el foco puesto en la atención y en la organización sanitaria para res-
ponder a la pandemia tuvo entre sus consecuencias la disminución de la oferta de

otros servicios de salud, a la par de una caída también de la demanda por temor al
contagio. Tampoco fuimos ajenos a este problema. Por eso, al mismo tiempo que
nos integramos a la “emergencia COVID-19”, implementamos diversas estrategias
ad hoc para limitar lo más posible su impacto en la atención de pacientes con VIH
y otras ITS.

Así, se puso en marcha un plan de contingencia para garantizar el acceso a la con-
sulta y los medicamentos de las personas con VIH, que incluyó nuevos circuitos de

comunicación. Se permitió el retiro de medicación de los hospitales con un mayor
intervalo (2 o 3 meses, según los tratamientos), lo cual facilitó, entre otras cosas,

que las personas con VIH pudieran realizar teleconsultas y evitaran concurrir men-
sualmente de manera presencial. En coordinación con actores de la sociedad civil,

instrumentamos la entrega domiciliaria de medicamentos a personas vulnerables

en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el gobier-
no nacional en marzo de 2020.

Adicionalmente, debimos responder a la demanda de atención y medicación de
personas que habitualmente no se atendían en el sistema público (varadas por la
cuarentena en la ciudad —del país y extranjeras—, que no tenían respuestas de sus

sistemas de salud o que, en el marco del impacto económico de la pandemia, per-
dieron sus empleos y su cobertura social) y también personas que, habiendo aban-
donado el tratamiento ante el temor a la pandemia, se recontactaron con el sistema

para obtener su medicación antirretroviral.

Esto fue posible por el compromiso del equipo de nivel central, que continuó tra-
bajando de manera presencial durante todo 2020, y de los equipos de salud para

garantizar la continuidad de los tratamientos y el derecho a la salud.

Sin dudas, queda por delante un largo camino no exento de problemas y nuevos de-
safíos. La vacunación masiva aparece como una tarea insoslayable en la respuesta

del sistema sanitario. Y nuestro rol, como conocedores y expertos en la respuesta a
otra pandemia (la de VIH), es fundamental. Como veremos en diferentes capítulos
de este boletín, es mucha la información producida por los equipos de los servicios
hospitalarios, de los centros de salud, de los laboratorios y centros de testeo, tanto
del sistema de salud como de la sociedad civil.
El boletín caracteriza el estado de la epidemia de VIH y brinda información sobre
la respuesta del sistema público de salud de la CABA. En este último aspecto
quisiéramos destacar dos temas que nos sirven para monitorear la calidad y el
impacto de esta respuesta: el análisis de los esquemas de tratamiento y el estado
de la carga viral de las personas en tratamiento. El primero, permite monitorear
los distintos esquemas utilizados y brinda a los/las profesionales la posibilidad
de ajustar su práctica a las mejores recomendaciones técnicas y de salud pública
de nivel nacional e internacional. El segundo, en el marco de la conceptualización

Situación epidemiológica del VIH
en la Ciudad de Buenos Aires 7

indetectable=intransmisible por vía sexual (I=I) es un indicador que permite eva-
luar tanto el impacto de los tratamientos en la salud de las personas como en el

desarrollo de la epidemia a nivel poblacional.
Otro eje importante es el referido a la incipiente descentralización de la atención de
las personas con VIH, reflejado en la dispensa de medicamentos en algunos, pocos
aún, efectores del primer nivel.
Por último, sabiendo de la sobrecarga laboral y emocional que han transitado y
transitan quienes integran los equipos sanitarios, queremos destacar y reconocer el
compromiso con el que responden diariamente a las necesidades concretas de las
personas usuarias del sistema.

Fabián Portnoy
Coordinador de Salud Sexual, VIH e ITS
Ministerio de Salud del Gobierno
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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