La vejez LGBTIQ+: tabúes y obstáculos después de los 60

Los mitos relacionados con la sexualidad y los derechos por los que luchan las personas adultas mayores LGBTIQ+.

La vejez LGBTIQ+: tabúes y obstáculos después de los 60
Foto publicada en abgmadrid.com

Florencia Martinez del Rio

Envejecer en una sociedad donde la juventud es un valor en sí mismo dificulta atravesar ese proceso natural, tanto que se convierte en un desafío. Este es aún mayor en personas LGBTIQ+, ya que en muchas ocasiones no solo son discriminadas por la edad, sino también por su género u orientación. Un sexólogo y una abogada cuentan cuáles son los obstáculos actuales de las personas adultas mayores lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.

Sexualidad

La sexualidad es uno de los mayores tabúes que rodean a las y los adultos mayores, y aumenta cuando se habla de personas LGBTIQ+. El sexólogo Germán Gregorio Morassutti comentó a Unidiversidad que, en la sociedad occidental, la sexualidad de quienes integran este grupo etario casi no se considera que exista, y menos aún cuando se habla de la diversidad.

”La sexualidad siempre ha estado asociada a lo reproductivo. Cuando eso ya no está, no tendría por qué justificarse el ejercicio de la sexualidad. Hay una doble discriminación, no se permite tampoco la sexualidad por ser LGBT”, comentó el especialista.

El tabú y el prejuicio hacen pensar que una persona mayor no puede tener sexo, y mucho menos si es gay, lesbiana o trans. Sin embargo, la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores indica que el 80 % mantiene una vida sexual activa. 

A la hora de acudir a un profesional, también puede haber obstáculos. El sexólogo contó que no todos los profesionales están capacitados para abordar la sexualidad de las personas adultas mayores diversas. Además, las y los médicos que les prescriben medicamentos no les informan los efectos que estos pueden tener. «Consumen una cantidad de medicación que se les recetan que genera efectos en lo sexual, pero no se les explica porque creen que no es importante”, señaló.

Durante esta etapa de la vida, se producen muchos cambios: físicos, hormonales y psicológicos. En el caso de las personas LGBTIQ+ se le suma que quienes hoy tienen más de 60 años han crecido y vivido en contextos sociales muy diferentes a los actuales, indicó Gregorio, refiriéndose a “estar dentro del clóset” o vivir con menos visibilidad.

Es que hace 20 o 30 años no había Ley de Matrimonio Igualitario ni Ley de Identidad de Género. En los años 80, la homosexualidad se debatía en televisión en términos de «normal o anormal», las personas travestis y trans eran maltratadas por la policía y recién en 1990 la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales.

Poca población adulta mayor trans

El especialista explicó que la población adulta mayor que integra el colectivo LGBTIQ+ por su orientación, es decir, quienes no se identifican con la heterosexualidad, es la más amplia. No ocurre lo mismo con la población trans, que es muy poca. Esto se debe al contexto social adverso en el que crecieron y viven. Gregorio Morassutti recordó que la expectativa de vida de las mujeres trans es de alrededor de 30 años.

El sexólogo celebró la Ley de Identidad de Género, la Ley de Cupo Laboral Trans y que estén mejorando “notablemente” la calidad de vida y la atención sanitaria de las personas trans. Para que, con el paso de los años, la población trans adulta mayor crezcan, es fundamental –dijo– que tengan contención familiar, empleo, salud, vivienda; en definitiva, el mismo trato digno y los mismos derechos que el resto de las personas.

Derechos

La Ley de Matrimonio Igualitario, sancionada en 2010, permite que las personas del mismo género puedan casarse, asuman las mismas responsabilidades y gocen de los mismos derechos, sin distinción alguna, que las parejas de distintos géneros, tanto en la vida conyugal como en el divorcio. Entre otras cosas, esta norma puso fin a la ausencia de derechos que existía cuando una de las dos personas fallecía o la pareja decidía separarse. Sin embargo, actualmente, los desafíos legales de las personas LGTBIQ+ son varios, explicó a Unidiversidad la abogada Gabriela Echenique.

Uno de ellos es la filiación de hijos e hijas de parejas del mismo género que han accedido a esa maternidad o paternidad por vías no tradicionales porque hay un vacío legal al respecto, señaló Echenique.

Otro es que se garanticen el trato digno y el acceso a la salud integral que menciona el artículo 11 de la Ley de Identidad de Género. El mercado laboral es otro de los obstáculos –advirtió la abogada–, ya que las empresas se resisten a emplear a personas transgénero.

A su vez, existe la lucha por el reconocimiento de la identidad de género en infancias y adolescencias trans. «Para poder gozar de ciertos derechos en la adultez, es necesario haber podido acceder a ellos en la infancia, por ejemplo, educación y salud», comentó Echenique.

“Nuestro objetivo es poder ir construyendo otra mirada de esta etapa de la vida, en donde las personas están activas, conectadas con la vida, con sus vínculos, con una sexualidad que pueden aún disfrutar, y ser reconocidas como tales por sus familiares y la sociedad en su conjunto”, afirmó la abogada especialista en diversidad.

Ambos profesionales participarán en diversos conversatorios con motivo del mes del Orgullo LGBTIQ+ en los que se hablará de la adultez de las personas que integran ese colectivo, los prejuicios y mitos sobre los y las adultas mayores, los derechos relacionados a la identidad de género autopercibida y la discriminación, entre otros temas.

Fuente: Universidad

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